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En las agendas de los distintos países comunitarios en materia de economía circular se puede encontrar como ejes centrales la reducción en la generación de los residuos así como el aprovechamiento al máximo de aquellos residuos que no se han podido evitar. En relación a la situación española, únicamente un 30% del total de los residuos generados es llevado a un proceso de reciclaje o valorización mientras que un 57% es enviado a vertederos. Sin embargo, el objetivo de la Unión Europea sobre el vertido de los residuos urbanos en 2035 debe ser menor de un 10%, siendo necesarias acciones para alcanzar estos valores.

El tratamiento de los residuos mediante tecnologías de (co-)digestión anaerobia es una alternativa al envío final de desechos a vertedero, con la ventaja adicional de la generación de dos corrientes valorizables: el biogás (valorización energética) y el digestato (valorización material). En la Unión Europea se cuentan con más de 17.000 plantas de digestión anaerobia, de las cuales alrededor de 300 se sitúan en territorio español. Pero, ¿hay residuos suficientes que permitan la instalación de más plantas de biogás? La respuesta es sí: España cuenta con potencial suficiente de residuos aprovechables para ser transformados en biogás que cubriría hasta un 40% de la demanda doméstica de gas natural. Por otro lado, con las instalaciones ya implantadas actualmente es posible obtener hasta 2,7 millones de toneladas anuales de fertilizantes a partir del digestato generado en el proceso, valor susceptible de ser incrementado considerando el potencial de residuos que no se están aprovechando.

De cara a cumplir con las estrategias de economía circular propuestas por las diferentes administraciones y el sector industrial, además de fomentar tecnologías respetuosas con el medio ambiente que permiten dar un segundo uso a los residuos generados, es imprescindible llevar a cabo los procesos de tratamiento de la forma más eficiente posible. En este sentido, iCODA como expertos en optimización de plantas de biogás, aboga por impulsar los procesos de tratamiento anaerobio, extrayendo el máximo volumen de biogás de los residuos y obteniendo una corriente de digestato de máxima calidad y de alto valor agronómico. Mediante la implantación de procesos de co-digestión anaerobia de forma controlada y optimizada, es posible cubrir hasta un 90% de la demanda doméstica de gas natural, ayudando a cumplir los objetivos de reducción de residuos enviados a vertedero y aminorando las emisiones de CO2 mediante la obtención de una fuente sostenible de energía renovable.

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